Innovaciones en cepillos técnicos para la industria alimentaria
Los cepillos técnicos destinados a la industria alimentaria deben cumplir con altos estándares de calidad. Desde su diseño a los materiales que los componen, es indispensable que el producto final ayude a mantener la higiene y la eficiencia de los procesos.
Materiales y diseños de cepillos técnicos para la industria alimentaria
Los cepillos que se usan en la industria alimentaria deben cumplir con las normativas de seguridad. Esto impacta en los materiales que se pueden usar para fabricarlos y sus diseños, que garantizarán una alta resistencia y que prevendrán la contaminación cruzada.
Los materiales que suelen utilizarse en las cerdas son fibras de polipropileno o poliéster. Ambas resisten productos químicos agresivos y altas temperaturas sin degradarse. Además, en función del uso que se vaya a dar al cepillo, se puede optar por una dureza u otra, lo que ayuda a conseguir unos resultados adecuados.
En cuanto a los diseños, la clave pasa por implementar geometrías que garanticen la eficiencia y que variarán en función del proceso de limpieza. Por ejemplo, los cepillos cilíndricos que se incorporan en máquinas transportadoras. También cabe destacar los que se utilizan para lavar manos o los espirales, ideales para alcanzar zonas de difícil acceso.
Buenas prácticas de mantenimiento y normativa sanitaria
Lo primero que se debe comprender es el porqué de la limpieza. Su finalidad es la de eliminar físicamente los restos orgánicos e inorgánicos presentes en equipos, utensilios y superficies de trabajo. Para conseguirlo, se usan los cepillos para alimentación más adecuados, cuya selección dependerá de las características y necesidades del proceso.
El objetivo que se busca con la limpieza es prevenir contaminaciones cruzadas de alimentos. Si no se mantuvieran unas condiciones de trabajo higiénicas, ciertos patógenos, como la salmonela, podrían pasar de un producto a otro con mucha facilidad. En caso de que esto se permitiera, los consumidores acabarían por sufrir las peores consecuencias, algo que se debe evitar.
Otra práctica importante de mantenimiento es la revisión regular de los cepillos. Estos tienen que encontrarse en el mejor estado para garantizar su eficacia. De lo contrario, podrían contribuir a extender la contaminación. Si se detectan daños o un deterioro sustancial, se recomienda reemplazar la parte afectada, como el cabezal, lo antes posibles.
Por descontado, en todo momento se seguirá la legislación vigente en materia de seguridad alimentaria. Esta exige que se realice un análisis de peligros y puntos críticos de control (HACCP), que sirve para determinar las áreas más relevantes en la limpieza de una instalación. Para garantizar una buena higiene alimentaria, se estudiarán a fondo los lugares de trabajo y se documentarán todos los hallazgos para luego planificar cómo abordar las tareas de limpieza.
También existen las normas ISO, como la 22000 o la 9001, que establecen unas directrices para estandarizar procesos. Al seguirlas, se facilita la trazabilidad de los alimentos, el cumplimiento de los objetivos y se introducen auditorías para comprobar que las mejoras son efectivas.
En definitiva, los cepillos técnicos son fundamentales para mantener la higiene en la industria alimentaria. Ante las exigencias de las normativas, conviene utilizar materiales y diseños ajustados, ya que son los que permiten alcanzar unos resultados adecuados. En Cepillo Técnico fabricamos soluciones especializadas según las especificaciones del cliente. ¡Cuéntanos tu proyecto!



